viernes, 15 de junio de 2012

LA IGLESIA ESPAÑOLA PLANTEA UNA REDISTRIBUCIÓN PARA PALIAR LA FALTA DE SACERDOTES.

Más allá del impacto de la JMJ, y de la campaña vocacional del día del seminario de este año, donde se prometía trabajo seguro, la crisis vocacional es tan fuerte en nuestro país que la Conferencia Episcopal ha llegado a plantear una " una distribución del clero" entre las distintas diócesis, para que no se lleguen a cerrar parroquias, sobre todo en el ámbito rural. " Es un asunto que preocupa y que ha de ser abordado en estos años", apunto en la presentación del VIII Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal, monseñor Martinez Camino.

Lógicamente no voy a entrar en discusión con la jerarquía eclesial, en el tema de que "es un asunto que preocupa y que ha de ser abordado en estos años", pues la situación no es nueva, es ya muy antigua y por lo tanto de una preocupación ya pasada que no sea querido poner remedio, ni se le quiere poner. Ya que posiblemente nuestra preocupación este más centrada en perpetuar el organigrama jerarquico eclesial y la celebraciones religiosas, que en la TRANSMISIÓN DE LOS VALORES EVANGÉLICOS. Y todo ello, por que desde mi punto de vista, lo vivimos al revés. Creemos que nuestras celebraciones de culto son necesarias para la transmisión de los valores evangélicos, cuando el tema es al revés, por que TRANSMITIMOS Y VIVIMOS LOS VALORES DEL EVANGELIO EN EL MUNDO QUE NOS HA TOCADO VIVIR, necesitamos celebrar sacramentamente nuestra fe como miembros de la común unión de todos en Cristo.

Esta obsesión de vocaciones a cualquier precio o forma, posiblemente no nos deje iluminar por el Espíritu y hacer una lectura algo más profética de nuestro horiezonte vocacional.

- ¿Qué camino está tratando de abrir hoy Dios para encontrarse con todos nosotros en esta sociedad?

- ¿Puede ser la falta de vocaciones una llamada de Dios?. ¿Qué llamadas está haciendo hoy Dios a la Iglesia para transformar nuestra manera tradicional de pensar, vivir, celebrar y comunicar nuestra fe, de modo que propiciemos su acción en esta sociedad?.

El sacerdocio no es sólamente la celabración del culto, sino animación de las comunidades y transmisión de los valores del evangelio, con un lenguaje actual y en función de los signos de los tiempos. Posiblemente cuando entendamos que el sacerdocio no es una llamada de Dios, sino una llamada al servico de la comunidad, el problema puede estar muy resuelto.

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