viernes, 29 de junio de 2012

SOLEMNIDAD DE LOS APÓSTOLES SAN PEDRO Y SAN PABLO.


Hoy en la solemnidad de los apóstoles San Pedro y San Pablo, quisiera reflexionar sobre sus sucesores a lo largo de la historia de la Iglesia que han sido los Papas y los Obispos.

A nada más que, demos un breve repaso de los Evangelios, podemos observar, que Jesús nunca habló de la Iglesia y mucho menos de su organización y jerarquía. Lo más que podemos decir es que, al anunciar el Reino de Dios, " puso el comienzo " de lo que después de Pentecostés empezó a ser la Iglesia ( Conc. Vat II: LG 5 ).

Es verdad, que Pedro tuvo un puesto más destacado entre los apóstoles y en la comunidad primitiva de Jerusalén. Este puesto, con el paso de los tiempos fue ocupado por el Obispo de Roma, llegando a ocupar el puesto más relevante de la Iglesia universal, - el Papado -. El cual, es lógico como fuente de unidad de todas las Iglesias locales, pero no como concentración de poder pleno organizativo de la Iglesia. Y la prueba la hemos tenido últimamente en las Iglesias de España, con los recientes nombramientos episcopales, los cuales han dado lugar a una serie de reacciones y protestas dentro del Pueblo de Dios.

Por eso recordando la mejor tradición de la Iglesia, de los Santos Padres y del magisterio pontificio, ellos nos deberían hacernos pensar para el futuro. Pues, yo creo que los futuros nombramientos de Obispos, estarán cada vez más llamados a la elección por su comunidad. El Papa San Celestino I dijo: < Nadie sea dado como obispo a quienes no lo quieran >. El Papa San León dijo: < El que ha de estar al frente de todos debe ser elegido por todos > ( Cuaderno 166 de CiJ ). Juan Pablo II pidió, repetidas veces, a los Obispos y teólogos de todo el mundo, que colaborasen en la búsqueda de formas de ejercer el " ministerio de Pedro " que sean más coherentes con lo que Dios quiere para su Iglesia y también para hacer viable el diálogo entre cristianos y con otras religiones ( JM Castillo ).

No se las dificultades que llevaría hoy en día la vuelta a la práctica de la Iglesia primitiva; creo que las mismas dificultades por la que pasaron en las diversas formas de elección. Lo cierto es, que si queremos seguidores de Jesús en la Iglesia Católica, esta deberá ser una Iglesia más cercana y abierta a sus feligreses y presidida por miembros realizados en la comunidad. El cual, no será valorado por su conocimiento, sino por su seguimiento en Jesucristo.

Que la solemnidad de los apóstoles Pedro y Pablo, nos hagan reflexionar con amor en la Iglesia, pues en ella hemos recibido el mensaje más grande de salvación y la cual nos acoge en al maduración de nuestra fe.

Felicidades a los Pedro y Pablo.

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