domingo, 25 de diciembre de 2016

EVANGELIO DEL DÍA DE NAVIDAD. 25 DE DICIEMBRE.



Evangelio según San Juan 1, 1-18.

“En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La palabra era luz verdadera, que alumbraba a todo hombre. Al mundo vino y en el mundo estaba; el mundo hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Estos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de dios. Y la Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y grita diciendo: " Éste es de quien dije: el que viene detrás de mí, porque existía antes que yo". Pues de su plenitud todos hemos recibido gracia tras gracia: porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer”.

COMENTARIO.-

Cuatro ideas centrales:

- "La Palabra era Dios". Una "palabra" es signo que "comunica" una idea, un conocimiento. El Dios, que se muestra al mundo con el nacimiento de Jesús, es "comunicación" y "donación" de la realidad misma de Dios (Castillo).
Dios se cambia, de la grandeza de los cielos, a la bajeza de nacer en un pesebre.

- "Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros". La encarnación de Dios en Jesús significa que Dios se despoja de todo su poder y autoridad. Dios se humanizo en Jesús, se hizo hombre despojándose de poderes y dignidades. Por lo tanto, la Palabra, es futuro y esperanza, no en el poder, sino en la dignificación de lo humano.

- "A Dios nadie lo ha visto jamás". Dios está fuera de nuestro conocimiento. lo que nosotros podemos conocer de Dios es lo que se nos ha revelado en Jesús, en ese niño que nació despojado de todo. La grandeza de Dios está en la grandeza de este niño, que no tiene otra grandeza que la de ser humano.

- "Vino a su propia casa, pero los suyos no lo recibieron”. Es la otra parte que no podemos ignorar cuando contemplamos el misterio de la encarnación. Con todos los siglos de preparación para su venida, el hijo de Dios sufrió el rechazo.

El aspecto histórico de Jesús, no lo podemos pasar por alto tan fácilmente. La dimensión humana de Jesús arranca, entonces, con lo que celebramos hoy, y se va extendiendo hasta la cruz. Ese es el camino que recorreremos también con él durante este año litúrgico que habíamos inaugurado con el adviento. 

DIFUNDID EL EVANGELIO.PÁSALO.


.

FELIZ NAVIDAD




Celebramos el nacimiento de Cristo, en la historia de la humanidad. Que en esta navidad, descubramos no solamente la divinidad de Cristo, sino también en Cristo la HUMANIZACIÓN DE DIOS. 

Que este nacimiento, os llene de PAZ, AMOR Y BIEN a ti y a todos los tuyos.



sábado, 24 de diciembre de 2016

EVANGELIO DE LA MISA DE MEDIANOCHE DEL DÍA DE NAVIDAD



Evangelio según San Lucas 2, 1-14

En aquel tiempo salió un decreto del emperador Augusto, ordenando hacer un censo del mundo entero. Este fue el primer censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a inscribirse, cada cual a su ciudad. También José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret en Galilea a la ciudad de David, que se llama Belén, para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada. En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño. Y un ángel del Señor se le presentó, la gloria del Señor los envolvió de claridad y se llenaron de gran temor. El ángel les dijo: " No temáis, os traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre". De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababan a Dios, diciendo: " Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que Dios ama”.

COMENTARIO.-

No podemos afirmar que Jesús naciera en Belén, según los últimos estudios. Lo más probable es que todos estos hechos, se utilizarán para justificar que Jesús nació en la ciudad del rey David (Belén).

Pero lo que interesa, en este relato, no son los datos históricos, sino el mensaje religioso.

El tema de los pastores suele ser utilizado por los cristianos católicos para ponderar lo mucho que Dios ama la pobreza y lo importante que es la pobreza. Lo cual es una solemne tontería. Porque la pobreza es una cosa horrible, es mala, es causa de indecibles sufrimientos, es humillante y es la expresión más dolorosa de las desigualdades que ensucian y pudren la convivencia social.

Dios no quiere que haya pobreza. Ni puede querer que existan los pobres. Lo que Dios quiere es que todos los humanos seamos "iguales" en dignidad y derechos. Y, puesto que somos "diferentes" (unos más listos que otros, o más trabajadores que otros, o más honrados que otros...), es inevitable que se produzcan "desigualdades" sociales, culturales, económicas. Esto supuesto, el mensaje del Evangelio, al decir que los pastores fueron los primeros invitados para acercarse a Jesús, lo que nos viene a decir es que, puesto que las "diferencias" provocan tantas "desigualdades", Jesús considera que los primeros para él son los que están más abajo en la escala de las "diferencias". 

Próximamente veremos también como a Jesús lo visitarán también el otro extremo los reyes de oriente.


Jesús entra en la historia de la humanidad, para enseñarnos que Dios no es excluyente, sino amante del género humano. Porque Dios, en Jesús, se humanizó, se fundió en lo humano.

.

FELIZ NAVIDAD





Celebramos el nacimiento de Cristo, en la historia de la humanidad. Que en esta navidad, descubramos no solamente la divinidad de Cristo, sino también en Cristo la HUMANIZACIÓN DE DIOS. 

Que este nacimiento, os llene de PAZ, AMOR Y BIEN a ti y a todos los tuyos.



sábado, 17 de diciembre de 2016

EVANGELIO DOMINGO 18 DE DICIEMBRE 2016. CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO

Evangelio según San Mateo 1, 18-24

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: la madre de Jesús estaba desposada con José, y antes de vivir juntos resultó que ella esperaba un hijo, por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era bueno y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero apenas había tomado esta resolución se le apareció en sueños un ángel del Señor, que le dijo: " José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados”. Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el profeta: " Mirad, la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel (que significa " DIOS-CON-NOSOTROS “). Cuando José se despertó hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer”.

COMENTARIO.-

Como es bien sabido, el evangelio de Mateo y, por tanto este relato, se escribió unos cuarenta años después de los hechos que cuenta. Por tanto, cuando este texto se redactó, se sabía perfectamente lo que había sido la vida de Jesús, precisamente tal como la presenta Mateo. Por eso, el evangelio de Mateo empieza presentando la genealogía de Jesús, para continuar con el texto del evangelio de este domingo donde se nos narra el nacimiento de Jesús.

Los estudiosos de los evangelios, que han analizado detenidamente este relato, están generalmente de acuerdo en que no tenemos garantías históricas de que lo que aquí se cuenta sucedería realmente así. Primero, porque sólo el mismo José pudo ser quien relatase lo que le sucedió. Pero no hay trazas de semejante cosa, ya que los vecinos del pueblo tenían a Jesús por uno más (Mc 6, 1-6), incluso su familia pensaba de él que estaba loco (Mc 3, 21). Además, si es que efectivamente José pensaba que María estaba encienta, tenía que haberla denunciado, precisamente porque eso es lo que, en aquella religión, tenía que hacer un hombre “justo” (Deut 22, 23-27).

Entonces, ¿qué quiere enseñar este relato? La enseñanza religiosa, que aquí se pretende transmitir, es que Jesús no fue un hombre cualquier, sino un hombre enteramente singular, único, que vino a este mundo por la intervención del Espíritu de Dios. Y que, por tanto, era Hijo de Dios, título que en las culturas del S.I se daba a quienes llevaban a cabo una misión extraordinaria.

Por lo que dice el texto de este evangelio, la misión de Jesús fue la “salvación de los pecados”. Se puede discutir la idea que se tenía entonces sobre el pecado. En todo caso, hablar de “pecado” es hablar de “maldad”, que daña, que causa sufrimiento, que ofende. La tarea de Jesús es, por tanto, remediar tanta maldad y tanto dolor, tanta ofensa y tanta desgracia, como a diario vemos que nos causamos unos a otros. Pero, más importante que esto, es lo que el texto dice al final: Jesús es el “Emmanuel”, que significa “Dios con nosotros”. Es decir, Dios se hace presente entre los humanos asumiendo y haciendo nuestras las mismas preocupaciones que vivió Jesús. He aquí el sentido profundo que tiene este extraño relato de las visiones de José y del nacimiento de Jesús.

DIFUNDID EL EVANGELIO. PÁSALO.


viernes, 16 de diciembre de 2016

NOCIONES PARA COMPRENDER EL NACIMIENTO DE JESÚS

Tanto el evangelio de Mateo como el de Lucas ofrecen en sus dos primeros capítulos un conjunto de relatos en torno a la concepción, nacimiento e infancia de Jesús. Son conocidos tradicionalmente como " evangelios de la infancia ". Ambos ofrecen notables diferencias entre sí en cuanto al contenido, estructura general, redacción literaria y centros de interés. El análisis de los procedimientos literarios utilizados muestra que más que relatos de carácter biográfico son composiciones cristianas elaboradas a la luz de la fe en Cristo resucitado. No fueron redactados para informar sobre los hechos ocurridos (probablemente se sabía poco), sino para proclamar la Buena Noticia de que Jesús es el mesías davídico esperado en Israel y el Hijo de Dios nacido para salvar a la humanidad. Así piensan especialistas como Holzmann, Benoit, Vögtle, Trilling, Rigaux, Laurentin, Muñoz Iglesias O Brown. De ahí que la mayoría de los investigadores sobre Jesús comiencen su estudio a partir del bautismo en el Jordán.

Jesús nació probablemente en Nazaret. Solo en los evangelios de Mateo y Lucas se nos habla de su nacimiento en Belén; lo hacen seguramente por razones teológicas, como cumplimiento de las palabras de Miqueas, profeta del siglo VIII a. C., que dice así: " Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judá, pues de ti saldrá un jefe que será pastor de mi pueblo, Israel " (Miqueas 5,1). Por lo demás, todas las fuentes dicen que proviene de Nazaret (Marcos 1,9; Mateo 21,11; Juan 1, 45-46; Hechos 10,38) y que era llamado " Jesús, el Nazareno " o " de Nazaret " (Marcos 1,24; 10,47; 14,67; 16,6; Lucas 4,34; 24,19).

Lo que pasa es que, cuando llegan estas fiestas, se suele hablar del " belén". Y, por tanto, de los "pastores" de Belén. Por el evangelio de Lucas sabemos que, cuando nació Jesús, un ángel del cielo se apareció a unos pastores, "que pasaban la noche al raso velando el rebaño". Y fueron aquellos modestos trabajadores los primeros invitados para ir al encuentro de Jesús (Lc 2, 8-12).


El tema de los pastores suele ser utilizado por los predicadores cristianos para ponderar lo mucho que Dios ama la pobreza y lo importante que es la pobreza. Lo cual es una solemne tontería. Porque la pobreza es una cosa horrible, es mala, es causa de indecibles sufrimientos, es humillante y es la expresión más dolorosa de las desigualdades que ensucian y pudren la convivencia social. Dios no quiere que haya pobreza. Ni puede querer que existan los pobres. Lo que Dios quiere es que todos los humanos seamos "iguales" en dignidad y derechos. Y, puesto que somos "diferentes" (unos más listos que otros, o más trabajadores que otros, o más honrados que otros...), es inevitable que se produzcan "desigualdades" sociales, culturales, económicas. Esto supuesto, el mensaje del Evangelio, al decir que los pastores fueron los primeros invitados para acercarse a Jesús, lo que nos viene a decir es que, puesto que las "diferencias" provocan tantas "desigualdades", Jesús considera que los primeros para él son los que están más abajo en la escala de las "diferencias". Para ir así acortando las "desigualdades". Las "desigualdades" no se acaban por decreto. Las "desigualdades" se van aminorando en la medida en que, quienes pueden hacerlo, se ponen de parte de los que están los últimos, en cuanto se refiere a las "diferencias" económicas, sociales, culturales, sanitarias y así sucesivamente. Por eso, sin duda, Jesús dijo, tantas veces, que los primeros se pongan los últimos. Para que los últimos vayan teniendo, también ellos, lo que tienen los primeros. Porque sólo así, mediante hechos patentes, los derechos de los últimos se convertirán en realidades tangibles.


Como es lógico, los que, por el motivo que sea, estamos bien situados en cuanto se refiere a las "diferencias", nos resistimos con uñas y dientes a que el "orden" establecido, a base de "desigualdades", se convierta en " desorden". El "desorden" necesario para acabar con las "desigualdades". Y es que el problema y las resistencias para que eso suceda, no provienen sólo del egoísmo, el orgullo, la ambición, etc. No se trata sólo de un problema moral. Ese problema moral existe, no cabe duda. Pero tal problema se sostiene y se justifica por argumentos y razones que nos hemos buscado los afortunados de arriba. Para seguir arriba. Y seguir donde estamos con buena conciencia.


Como es bien sabido, los mejores educadores de la "mentalidad burguesa" fueron los predicadores del s. XVIII en Francia. Concretamente, los grandes educadores de la burguesía, en aquel tiempo, fueron los oradores sagrados. Así lo demostró ampliamente el excelente y enorme estudio de Bermhard Groethuysen, La formación de la conciencia burguesa en Francia durante el siglo XVIII, publicado en alemán en 1927, y editado en castellano en 1943 (Fondo de Cultura Económica). La idea de aquellos predicadores es que la "virtud" y el "orden" son la misma cosa. Es decir, para que haya virtud tiene que haber orden, decía el jesuita Crasset. De ahí que, para Bourdaloue, lo que ante todo interesa mantener a toda costa es el orden social. De donde este predicador, entre otros muchos, sacaba la conclusión: "Fue necesario que hubiera diversas clases y, ante todo, fue inevitable que hubiera pobres, a fin de que existieran en la sociedad humana obediencia y orden" (o. c., p. 285). Porque, según esta forma de pensar, si todos en la sociedad quisieran ser iguales, "¡qué trastorno no se experimentaría en el mundo, qué no vendría a ser la sociedad humana!" (o. c., p. 282). Por lo demás, fue inevitable que estas ideas pasaran a España, con retraso pero con fuerza. Y así, el s. XIX, predicadores como Fray Diego José de Cádiz, sembraron con estos discursos la semilla de la seguridad en las clases pudientes, que se sintieron justificadas y tranquilizadas en sus conciencias por los clérigos que les decían que Dios quiere a los ricos y a los pobres, pero a cada uno en su sitio, para que no se perturbe el "orden" querido por el mismo Dios.


Así las cosas, ¿nos va a extrañar que estemos viviendo lo que estamos viviendo? En consecuencia, ¿no es verdad que los pastores de Belén tienen hoy más actualidad que la noche aquélla en la que el ángel los llamó por primera vez a ser los primeros en acercarse a Jesús? Por eso, mi pregunta angustiosa es ésta: ¡Dios mío! ¿qué hemos hecho con el Evangelio? Y sobre todo, ¿qué hemos hecho con la dignidad de los seres humanos?


Aproximación histórica de Jesús. José Antonio Pagola


Teología popular. José María Castillo.

viernes, 9 de diciembre de 2016

EVANGELIO DOMINGO 11 DE DICIEMBRE 2016. TERCER DOMINGO DE ADVIENTO


Evangelio según San Mateo 11, 2-11.

En aquel tiempo, Juan, que había oído en la cárcel las obras de Cristo, le mandó a preguntar por medio de dos de sus discípulos: “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?”. Jesús les respondió: “. Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven y los inválidos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia la Buena Noticia. ¡ Y dichoso el que no se sienta defraudado por mí”. Al irse ellos, Jesús se puso a hablar a la gente sobre Juan: “¿Qué salisteis a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento? ¿O qué fuisteis a ver, un hombre vestido con lujo? Los que visten con lujo habitan en los palacios. Entonces, ¿a qué salisteis, a ver a un profeta?. Sí, os digo, y más que un profeta: él es de quien está escrito: “Yo envió mi mensajero delante de ti para que prepare el camino ante ti”. Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan Bautista, aunque el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él”.

COMENTARIO.-

El tercer domingo de adviento, llamado “Gaudete”, es decir, Gozo, se utiliza el color rosado, indicando la alegría al acercarse ya el nacimiento del Señor. (Cf. Flp. 4, 4-5), usado como antífona propia de ese día: "Estad alegres en el señor; os lo repito, estad alegres. Que vuestra mesura la conozca todo el mundo.

El Evangelio de este domingo, comienza recordándonos que Juan había oído hablar de Cristo, por sus obras y no por sus palabras. Por eso, Juan envía a dos discípulos a preguntar a Jesús si él era el que tenía que venir arreglar este mundo; o había que esperar a otro. Jesús contestó mostrando que lo que él hacía era curar enfermos, aliviar penas y sufrimientos y especialmente anunciar la Buena Noticia a los pobres.

Indiscutiblemente Jesús nos deja muy claro, que la solución no está en los discursos, los argumentos, las teorías, los dogmas, las celebraciones religiosas, ni las manifestaciones ostentosas de la religiosidad popular. Si no que la Buena Noticia está en lo humano, en lo muy humano, como poner buena cara en ciertos momentos, una sonrisa de acogida, unos brazos abierto a la esperanza, un silencio oportuno, una mirada de apoyo, una visita a un enfermo, a una persona sola, una conversación de escucha, una escucha sin prisa, un acompañamiento sin palabras, una ayuda en el trabajo, una ayuda en buscar un trabajo, en definitiva en transmitir felicidad. Hacer y no hablar.

Jesús termina diciendo a los mensajeros de Juan. “Dichoso el que no se escandalice de mí “. Que quiere decir, que Dios está en nuestra felicidad y en la felicidad de los demás. No en el sufrimiento y en el dolor, que nosotros provocamos a veces con nuestros discursos religiosos.

En la corona de adviento encenderemos la tercera vela que corresponderá a la tolerancia, practiquemos durante esta semana está virtud. Posiblemente hagamos más felices a los demás.

DIFUNDID EL EVANGELIO. PASALO.


sábado, 3 de diciembre de 2016

EVANGELIO DOMINGO 4 DE DICIEMBRE 2016. 2º DOMINGO DE ADVIENTO


Evangelio según Mateo 3, 1-12
Por aquel tiempo, Juan Bautista se presentó en el desierto de Judea predicando: Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.
Éste es el que anunció el profeta Isaías diciendo: «Una voz grita en el desierto: preparad el camino del Señor, allanad sus senderos».
Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. 
Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y del valle del Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán. Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo: Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a escapar de la ira inminente? Dad el fruto que pide la conversión, y no os hagáis ilusiones pensando: «Abrahán es nuestro padre», pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras. Ya toca el hacha la base de los árboles, y el árbol que no da buen fruto será talado y echado al fuego. Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí puede más que yo, y no merezco ni llevarle las sandalias. Él os bautizará con el Espíritu Santo y fuego. Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga.

COMENTARIO.-

La importancia de Juan Bautista, en los evangelios, radica en que este personaje singular presenta las claves que explican lo que realmente representó la figura de Jesús, su vida, su mensaje y su destino final. Desde este punto de vista, lo primero que salta a la vista es que Juan fue un “hombre marginal” en la sociedad y en la religión judía de aquel tiempo. Es decir, Juan vivió en los márgenes de aquella sociedad y de aquella religión. El sitio en que vivió (el desierto), su forma de vestir (vestimenta y comida estrafalaria), su mensaje de denuncia que le enfrentó con los poderes, tantos religiosos como políticos. Todo eso indica a las claras que Juan no fue un hombre integrado en el sistema, sino “auto-excluido” de aquel sistema de poderes y creencias. Esto es lo más patente que se advierte en la vida de Juan Bautista (Castillo).

Juan vivió así porque así vivieron los “grandes profetas” de Israel, hombres que vivieron en los límites e incluso fuera de los límites de aquella sociedad. Los profetas bíblicos presentaron y propusieron un “mundo alternativo”: otra forma de ver la vida, otros valores, otros criterios. Por eso, los profetas “trataron con reyes, profetas y sacerdotes; pero, al hablar de un mundo alternativo, no decían lo que quería escuchar la élite (W. Cartel). Esto explica por qué Juan vivió y habló como profeta de un mundo distinto y nuevo. Porque, para hacer eso, no se puede ser “funcionario” del sistema, sino un “auto-excluido” frente al sistema.

A partir de estos criterios, se comprende lo que Juan Bautista representó y quiso. Así se prepara el camino del Señor. Mediante la denuncia, la exigencia, la urgencia de un cambio de vida. Pero eso se puede hacer solamente a partir de una “autoridad” que sólo tiene el que no está integrado en aquello que denuncia. Desde la pompa y el boato, ¿cómo se va denunciar la maldad y la ridiculez que entraña la pompa y el boato? (Castillo)

“Convertíos porque está cerca el reino de Dios”. Éstas son las primeras palabras que pronuncia Juan en el desierto de Judea. Y éstas son también las primeras que pronuncia Jesús, al comenzar su actividad profética, a orillas del lago de Galilea.

Que quiere decir esto, que el camino empieza en la conversión. Pero esta conversión no consiste en hacer penitencia. Esta conversión consiste en una vida nueva. Una vida nueva que debe de nacer, del desierto. Que nace de la erosión de aquello que nos puede impedir cumplir nuestra misión de ser testigos de la esperanza que vamos a recibir.

Esta conversión no es sólo un cambio individual de cada uno, sino también un cambio en la Iglesia, pues toda ella ha de vivir para acoger el Reino de Dios. 

Esto no consiste en cumplir con más fidelidad las prácticas religiosas, sino en “buscar el reino de Dios y su justicia” en la sociedad. Acogiendo a los alejados de nosotros, acogiendo a los que se marcharon de la Iglesia, acogiendo a los más débiles; acompañando a los que sufren; reconciliándonos con la sociedad; perdonando; luchando por las injusticias.


El camino del Señor, solo podemos prepararlo mediante la denuncia, la exigencia, la urgencia de un cambio de vida.

.

viernes, 2 de diciembre de 2016

¡PREPARAD, EL CAMINO DEL SEÑOR! VUELVE AL DESIERTO.

Para comprender el evangelio del próximo domingo, es conveniente que nos detengamos un poco en la figura de Juan el Bautista. Porque para entender, cuál será la misión de Jesús, es importante empezar por Juan Bautista, que tuvo la misión de "preparar los caminos del Señor" (Mc 1, 3; Is 40, 3).

La importancia de Juan Bautista, en los evangelios, radica en que este personaje singular presenta las claves que explican lo que realmente representó la figura de Jesús, su vida, su mensaje y su destino final. Desde este punto de vista, lo primero que salta a la vista es que Juan fue un “hombre marginal” en la sociedad y en la religión judía de aquel tiempo. Es decir, Juan vivió en los márgenes de aquella sociedad y de aquella religión. El sitio en que vivió (el desierto), su forma de vestir (vestimenta y comida estrafalaria), su mensaje de denuncia que le enfrentó con los poderes, tantos religiosos como políticos. Todo eso indica a las claras que Juan no fue un hombre integrado en el sistema, sino “auto-excluido” de aquel sistema de poderes y creencias. Esto es lo más patente que se advierte en la vida de Juan Bautista (Castillo).

Juan vivió así porque así vivieron los “grandes profetas” de Israel, hombres que vivieron en los límites e incluso fuera de los límites de aquella sociedad. Los profetas bíblicos presentaron y propusieron un “mundo alternativo”: otra forma de ver la vida, otros valores, otros criterios. Por eso, los profetas “trataron con reyes, profetas y sacerdotes; pero, al hablar de un mundo alternativo, no decían lo que quería escuchar la élite (W. Cartel). Esto explica por qué Juan vivió y habló como profeta de un mundo distinto y nuevo. Porque, para hacer eso, no se puede ser “funcionario” del sistema, sino un “auto-excluido” frente al sistema.

A partir de estos criterios, se comprende lo que Juan Bautista representó y quiso. Así se prepara el camino del Señor. Mediante la denuncia, la exigencia, la urgencia de un cambio de vida. Pero eso se puede hacer solamente a partir de una “autoridad” que sólo tiene el que no está integrado en aquello que denuncia. Desde la pompa y el boato, ¿cómo se va denunciar la maldad y la ridiculez que entraña la pompa y el boato? (Castillo)

Que quiero decir con todo esto que los caminos del Señor no se preparan desde el Templo y las ceremonias del Templo, sino desde la vida profética de un hombre del desierto.

Esta debe de ser nuestra misión en este adviento, " Prepararnos, para poder preparar el camino al Señor ", pero no desde los Templos y desde las celebraciones religiosas; sino desde las plazas, las calles, nuestros lugares de trabajo, nuestros sitios de ocio.

¿ES POSIBLE PREPARAR EL CAMINO AL SEÑOR DESDE NUESTRA FAMILIA, NUESTRO GRUPO DE AMIGO, DESDE NUESTRO LUGAR DE TRABAJO, DESDE NUESTROS SITIOS DE OCIO?

Un camino apasionante nos espera, abróchate bien tus zapatos para dejar las huellas de la alegría del que camina en busca de la Buena Noticia, Jesús.


sábado, 26 de noviembre de 2016

EVANGELIO DEL DOMINGO 27 DE NOVIEMBRE 2016. PRIMER DOMINGO DEL TIEMPO DE ADVIENTO.


Evangelio según San Mateo 24,37-44.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
Lo que pasó en tiempos de Noé, pasará cuando venga el Hijo del hombre.
Antes del diluvio la gente comía y bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca; y, cuando menos lo esperaban, llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: Dos hombres estarán en el campo: a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y a otra la dejarán. Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.

COMENTARIO.-


A este tiempo de cuatro semanas antes de la Navidad, se le llama ADVIENTO. “Adviento” significa: “venida, llegada”. Estas cuatro semanas están pensadas para que los cristianos nos preparemos para conmemorar la venida de Jesús al mundo. Y ¿de qué se trata esto?

En primer lugar se trata de ir pensando que el día de Navidad recordaremos que Dios, en Jesús, se hizo presente en la historia de la humanidad. Y que desde el mismo instante en que Dios entra a formar parte de la historia de la humanidad en la persona de Jesús, esto debe de desencadenar en nosotros los seguidores de Jesús, una nueva forma de entender la religión y la vida.

Pero aunque el evangelio de este domingo, nos habla de la venida del Hijo del Hombre. No lo hace en la forma de una espera anunciada que no conocemos, sino que lo hace de una forma más de sentido escatológico. 


Este texto evangélico, es el claro reflejo de la teología de los evangelistas, en este caso Mateo. Pues como es bien sabido, la Iglesia que nace tras la resurrección del Señor, vivió en una apremiante expectativa del fin de los tiempos y por lo tanto de la venida inminente del Señor, de forma que así se llevaría la salvación.

Pero si leemos detenidamente este evangelio, es muy difícil precisar que esas palabras las dijera Jesús. Ya que, está escrito de una forma muy amenazante, postura que nos corresponde con la de Jesús en el resto de los evangelios.

Que debemos de aprender de este evangelio. En primer lugar, que no debemos de vivir angustiados, agobiado y triste porque debemos de estar en continua vela por la llegada día en que venga el Señor. Porque Jesús, no es un cazador de aquí te pillo, aquí te mato.

EN VERDAD, LO QUE JESÚS QUIERE ES QUE ESTEMOS, EN VELA, PENDIENTE Y ATENTO DE TODO LO QUE OCURRE A NUESTRO ALREDEDOR Y QUE ESTEMOS PREPARADOS PARA PODER DAR  RESPUESTA Y TESTIMONIO DE ÉL EN ESOS ACONTECIMIENTOS. PORQUE EN FUNCIÓN DE NUESTRO COMPORTAMIENTO, DE NUESTRA RESPUESTA ASÍ SERÁ SU VENIDA.

Y digo esto, porque abundan las personas que esperan hechos prodigiosos de la religión. Espera la bajada de un ángel que nos solucione todo. Las soluciones las tenemos que trabajar nosotros, con nuestra forma de vivir honradamente y llena de generosidad. En lugar de esperar soluciones bajadas del cielo, asumamos nuestra responsabilidad en nuestro entorno.

CRISTO VIENE Y LLEGA A TRAVÉS DE NOSOTROS, HOMBRES Y MUJERES DEL SIGLO XXI.



FELIZ DOMINGO. DIFUNDID EL EVANGELIO. PÁSALO.

viernes, 25 de noviembre de 2016

COMENZAMOS EL TIEMPO DE ADVIENTO



El próximo domingo 27 de Noviembre,  comenzamos el tiempo de adviento y a la vez un nuevo año litúrgico. El Año litúrgico o calendario litúrgico es el ciclo de las celebraciones litúrgica que durante el año la Iglesia cristiana lleva acabo y que determina cuándo se celebran las fiestas, memoriales, conmemoraciones y solemnidades y qué trozos de los libros bíblicos deben ser leídos.

El año litúrgico, por lo tanto no coincide con el año civil. Sino que este empieza cuatro semanas antes de la Navidad. A este tiempo de cuatro semanas se le llama ADVIENTO. “Adviento” significa: “venida, llegada”.

Estas cuatro semanas están pensadas para que los cristianos nos preparemos para conmemorar la venida de Jesús al mundo.

Y ¿de qué se trata esto?

En primer lugar se trata de ir pensando que el día de Navidad recordaremos que Dios, en Jesús, se hizo presente en la historia de la humanidad. Y que desde el mismo instante en que Dios entra a formar parte de la historia de la humanidad en la persona de Jesús, esto debe de desencadenar en nosotros los seguidores de Jesús, una nueva forma de entender la religión y la vida.

La religión con Jesús no está en los templos solamente, sino que la religión con Jesús está y debe de estar presente en el mundo. Y en la vida siendo testigos de la esperanza que vamos a recibir en Él, actuando con honradez y responsabilidad en todos los ámbitos sociales.

El Adviento, debe de suponer también para nosotros una preparación para la llegada al realismo de Jesús. Estamos viviendo unos momentos difíciles a todos los niveles, especialmente en el económico. Posiblemente en estas fechas, seremos algo más esplendidos en nuestro quehacer caritativo, olvidándonos de todo ello cuando pase la festividad de los reyes magos. Es verdaderamente está, la realidad que Jesús nos va a pedir.

Por eso deberíamos preguntarnos en este Adviento: - ¿Es posible contagiar la fe en este mundo, sin estar nosotros en el mundo?,- ¿Es posible llevar el Evangelio al mundo, ignorando los pensamientos, los sentimientos de los hombres y mujeres que nos rodean en este mundo?, - ¿No es un error, dar respuestas de otros tiempos y momentos?

Invitemos en nuestras parroquias, comunidades, hermandades, a nuestros hermanos a vivir el Adviento. Lleguemos todos unidos a la Navidad, recibamos todos esa Navidad, como una revolución de valores.


Que también este domingo no sea solo la apertura al año litúrgico, sino la continuación en la vivencia de la Iglesia de ese año litúrgico.

25 DE NOVIEMBRE DIA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO



En este día internacional contra la violencia de género, creo que nosotros los cristianos debemos de hacer una gran reflexión.

Pues los Evangelios están llenos de pasajes que muestran constantemente la preocupación de Jesús por los pobres y las mujeres. Son conmovedores los pasajes en los que Jesús iguala la dignidad de la mujer a la del hombre, en una época donde la mujer era esclava. Por ello, los seguidores de Jesucristo debemos de manifestar que el hombre y la mujer son iguales en dignidad; debemos de reivindicar la necesidad de redefinir la masculinidad y la feminidad desde otros parámetros distintos a los actuales, caminar hacia una cultura y educación que promueva otros valores como el amor, el respeto, la comprensión, el compartir vida y responsabilidades.

No se podrá romper la cadena de violencia sólo con medidas de carácter penal, sino que se necesita también una educación alternativa, basada en el amor, el respeto mutuo y la igualdad entre mujeres y hombres, que redefina la masculinidad y la feminidad desde valores solidarios.


Por eso la Iglesia debe unirse a todas las organizaciones sociales, para unir esfuerzos a los de todas aquellas personas y colectivos que trabajan para erradicar la violencia de género, haciendo posible una vida más digna para la mujer y el hombre. Sólo así será posible una sociedad más humana y más justa donde impere la paz y el amor.


sábado, 19 de noviembre de 2016

EVANGELIO DOMINGO 20 DE NOVIEMBRE 2016. FESTIVIDAD DE JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO.



Evangelio según San Lucas 23, 35-43.

En aquel tiempo, las autoridades hacían muecas a Jesús diciendo:- A otros ha salvado, que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.
Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo:- Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.
Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: «Éste es el rey de los judíos».
Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo:- ¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.
Pero el otro le increpaba:- ¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada. Y decía:- Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino.
Jesús le respondió:- Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso.

COMENTARIO.-

La liturgia de este domingo nos presenta la festividad de Jesucristo Rey del Universo. Esta festividad es muy reciente en la historia Iglesia. Fue instituida por el Papa Pio XI, el 11 de diciembre de 1925, instituyó esta solemnidad como cierre del año litúrgico. Su propósito es recordar la soberanía universal de Jesucristo.

Después de leer detenidamente el texto evangélico de este domingo,  nos debemos de parar un poco a meditar bien la festividad que celebramos hoy;  y es que, el título de rey aplicado a Jesús, tropieza con dos dificultades, la primera.- la secular " mundanización "; segunda.- el exagerado " misticismo”. (Castillo).

En el primer caso, el título de rey es una cosa mundana. Que además está asociado, en la mentalidad de mucha gente, a las antiguas monarquías absolutas. Por eso, aplicarle a Jesús el título de " rey " tiene peligro de evocar el poder político que tuvo la religión de Israel. Y el poder temporal que, desde el emperador Constantino, la Iglesia ha ejercido con tanta frecuencia. Un poder que además, hoy pretende seguir ejerciendo, basándose en el argumento según el cual la religión es la referencia última en los asuntos relacionados con el comportamiento ético, como nos recordó Benedicto XVI, en la presentación de la exhortación apostólica 'Verbum Domini'. En los tiempos que corren, creo que fijar los límites de la religión en este orden de cosas, puede ser uno de los asuntos más importantes, para el acercamiento de las personas a la Iglesia.

El segundo tema puede ser el misticismo, que el que algunas personas pueden ven a Jesús como Rey, clavado en la cruz. El peligro está aquí en asociar la cruz solamente con el sufrimiento, llegándonos a creer, que nuestro seguimiento en Jesús debe de estar basado en nuestro sufrimiento y en nuestro dolor.

La muerte de Jesús en la cruz NO DEBEMOS SOLAMENTE ASOCIARLA CON EL SUFRIMIENTO, SINO COMO LA LUCHA CONTRA EL SUFRIMIENTO DE LOS DEMÁS.

Por eso el Evangelio de este domingo nos enseña que COGER LA CRUZ DE CRISTO, NO ES MORTIFICARSE, VIVIR EN LA TRISTEZA Y EN EL DOLOR. COGER LA CRUZ DE CRISTO ES SER RESPONSABLE CON LA REALIDAD QUE NOS RODEA Y ACTUALIZAR SU MENSAJE A LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS.

Con este domingo finalizamos el año litúrgico y clausuramos el año jubilar de la MISERICORDIA.

Transcurrido este año ¿Cuándo nos vamos a sentar para aunar fuerzas, reflexionar juntos y buscar entre todos el camino que hemos de seguir? ¿No necesitamos dedicar más tiempo, más escucha del evangelio y más meditación para descubrir llamadas, despertar carismas y cultivar un estilo renovado de seguimiento a Jesús?

Jesús llama también al realismo. Estamos viviendo un cambio sociocultural sin precedentes. ¿Es posible contagiar la fe en este mundo nuevo que está naciendo, sin conocerlo bien y sin comprenderlo desde dentro? ¿Es posible facilitar el acceso al Evangelio ignorando el pensamiento, los sentimientos y el lenguaje de los hombres y mujeres de nuestro tiempo? ¿No es un error responder a los retos de hoy con estrategias de ayer?

Sería una temeridad en estos momentos actuar de manera inconsciente y ciega. Nos expondríamos al fracaso, la frustración y hasta el ridículo. Según la parábola, la "torre inacabada" no hace sino provocar las burlas de la gente hacia su constructor. No hemos de olvidar el lenguaje realista y humilde de Jesús que invita a sus discípulos a ser "fermento" en medio del pueblo o puñado de "sal" que pone sabor nuevo a la vida de las gentes.


JESUCRISTO ES REY, POR QUE FUE BUENO Y PASO HACIENDO EL BIEN A TODOS.

FELIZ DOMINGO. DIFUNDID EL EVANGELIO. PASALO.


viernes, 18 de noviembre de 2016

UN AÑO PENSANDO EN LA MISERICORDIA. ¿QUÉ HEMOS MADURADO EN LA MISERICORDIA?



Este domingo clausuramos el año de Jubilar de la MISERICORDIA que comenzábamos en la festividad de la Inmaculada del año pasado (8 de Diciembre 2015), de acuerdo con lo que nos pedía el Papa Francisco que dijo la "Iglesia necesita este momento extraordinario” y que se trata de una ocasión única para "experimentar en nuestra vida el perdón de Dios”.

También señaló que la misericordia es una necesidad imperiosa en las instituciones, en la Iglesia en primer lugar. Esta debe convertirse en la "ciudad puesta en la cima de una montaña que no puede permanecer escondida”. Debe resplandecer por su misericordia.

¿Qué significaba este Año Santo? Celebrar un Jubileo de la Misericordia significaba poner en el centro de nuestra vida personal y de nuestras comunidades el contenido esencial del Evangelio: Jesucristo. Él es la Misericordia hecha carne, que hace visible para nosotros el gran Amor de Dios. 

Se trataba pues de una ocasión única para experimentar en nuestra vida el perdón de Dios, su presencia y su cercanía, especialmente en los momentos de mayor necesidad. Además, significa aprender que el perdón y la misericordia son lo que más desea Dios, y lo que más necesita el mundo, sobre todo en un momento como el actual en el que se perdona tan poco, en la sociedad, en las instituciones, en el trabajo y también en la familia. 

Pero, frente a tantas necesidades en el mundo, ¿es suficiente con contemplar la misericordia de Dios? Ciertamente, hay mucho que hacer. Pero, hay que tener en cuenta que la raíz de la falta de misericordia está en el amor propio, que se reviste bajo el manto de la búsqueda del propio interés, de los placeres, los honores y las riquezas. También en la vida de los cristianos está presente bajo el aspecto de la hipocresía y la mundanidad. Por eso todos, necesitamos reconocer que somos pecadores, para que se fortalezca en nosotros la certeza de la misericordia de Dios.

Por eso, transcurrido este año lo primero que deberíamos tener claro, es una cosa. Y es que, una cosa es “lo que” se cree; y otra cosa es “en quién” se cree. Y aunque a simple vista parece lo mismo, pues no es lo mismo. “Lo que” se cree: se refiere a verdades, dogmas, normas, mandamientos, ritos, ceremonias… Es, por tanto, un acto intelectual esencialmente. “En quién” se cree: se refiere a personas. Que quiere decir esto, que tener fe en alguien, es fiarse de esa persona, es decir, confiar, ser fiel (tener fidelidad). Claro aquí la fe, ya no es esencialmente un acto intelectual, sino una experiencia, que nos lleva a tener confianza, a fiarnos y ser fiel.

Quiero decir con todo esto que no es lo mismo relacionarse con “verdades”, que relacionarse con “personas”. A las verdades se las acepta con la cabeza y la razón. A las personas se las acepta con el corazón y la vida.

Llevado este razonamiento a nuestra fe cristiana, debemos de deducir, que antes que la fidelidad a la “verdades” que enseñó Jesús, está la fidelidad a la vida que llevó Jesús. Es decir, que nuestra fidelidad, nuestra fe, no nos debe de llevar sólo a lo que dijo Jesús, sino, antes que eso, a la persona misma de Jesús.

Por todo esto se comprende que, en los evangelios, la fe se entiende como confianza en Jesús y como fidelidad hacia Jesús. Pero no sólo del Jesús Resucitado, si no que antes de nada, del Jesús, que recorrió los caminos y las aldeas de Galilea, y murió crucificado en Jerusalén. Es decir, que la fe cristiana no puede prescindir de la vida y de la historia de Jesús.

Así nos los demuestran y, nos lo resuelven los estudios teológicos.  Estos estudios, nos plantean que el problema que ha presentado la propagación de la fe cristiana, es que esa fe cristiana fue explicada, primero, por san Pablo (entre los años 50 al 55). Y mucho más tarde (entre los años 70 al 80) fue explicada por los evangelios. Y aquí, lógicamente empezó el dilema, ya que Pablo, no conoció al Jesús terreno. Pablo sólo conoció al Cristo Resucitado. Y, por consiguiente, explicó la fe, no como una experiencia que se refiere a algo que se vive en esta vida, sino como una experiencia que se refiere a verdades que trascienden de este mundo y tienen su centro en el otro mundo. Por eso, cuando Jesús les decía a los enfermos: "Tu fe te ha salvado", se refería obviamente a que la confianza y la fidelidad, que aquellas pobres gentes ponían a Jesús, las liberaba de sufrimientos, penas y otras desgracias de esta vida. Mientras que, cuando Pablo dice "estamos salvados por la fe", se refiere a la salvación sobrenatural y eterna, algo que trasciende este mundo. Pero además, la cuestión, se complica cuando caemos en la cuenta, de que Pablo presenta la fe como fe en Cristo crucificado, que sufrió y murió por nuestros pecados, y que así, con su pasión y su muerte, se constituyó en "sacrificio" de "expiación", que aplacó la ira de Dios contra los pecadores. Hasta el punto de que Pablo llega a decir que Dios "no perdonó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros" (Rom 8, 32). (JM Castillo).

A nada más que realicemos un reposado estudio de lo expuesto anteriormente, podemos concluir que, la fe que resulta de todo esto, es una fe que:

1.- Consiste en aceptar verdades que no podemos conocer porque no están a nuestro alcance.
 2.- Consiste en aceptar a un Dios que necesita el sufrimiento y la muerte de su propio Hijo, para perdonar a los que le ofenden.
3.- Consiste, por tanto, en creer lo que no podemos comprobar, ni demostrar, creer algo increíble, absurdo, que parece, más una patología mental, que una virtud o excelencia que merezca recompensa alguna.

Por todo esto, resulta evidente que, para comprender la fe cristiana, tenemos que empezar por la fe de Jesús y la fe en Jesús. Ya que de esta manera, es la única de que podamos conocer al Dios de Jesús, y por lo tanto comprender a Dios.

Jesús llama también al realismo. Estamos viviendo un cambio sociocultural sin precedentes. ¿Es posible contagiar la fe en este mundo nuevo que está naciendo, sin conocerlo bien y sin comprenderlo desde dentro? ¿Es posible facilitar el acceso al Evangelio ignorando el pensamiento, los sentimientos y el lenguaje de los hombres y mujeres de nuestro tiempo? ¿No es un error responder a los retos de hoy con estrategias de ayer?

Transcurrido este año jubilar de la Misericordia ¿Cuándo nos vamos a sentar para aunar fuerzas, reflexionar juntos y buscar entre todos el camino que hemos de seguir? ¿No necesitamos dedicar más tiempo, más escucha del evangelio y más meditación para descubrir llamadas, despertar carismas y cultivar un estilo renovado de seguimiento a Jesús?


Sería una temeridad en estos momentos actuar de manera inconsciente y ciega. Nos expondríamos al fracaso, la frustración y hasta el ridículo. Según la parábola, la "torre inacabada" no hace sino provocar las burlas de la gente hacia su constructor. No hemos de olvidar el lenguaje realista y humilde de Jesús que invita a sus discípulos a ser "fermento" en medio del pueblo o puñado de "sal" que pone sabor nuevo a la vida de las gentes.

Desde este año que hemos dedicado a la MISERICORDÍA y desde el compromiso que nació en Jesús de crear la gran familia del Reino de Dios, VIVAMOS EN LA MISERICORDÍA, sin olvidar que para VIVIR EN LA MISERICORDÍA, DEBEMOS PRIMERO ACOGER EN LA MISERICORDÍA.



sábado, 12 de noviembre de 2016

EVANGELIO DOMINGO 13 DE NOVIEMBRE 2016. 33ª SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO. DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA.



Lectura del santo evangelio según san Lucas 21. 5-19

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: - «Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.»
Ellos le preguntaron: - «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?»
Él contestó: - «Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: “Yo soy”, o bien: “El momento está cerca; no vayáis tras ellos.
Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico.
Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida.»
Luego les dijo: - «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre.
Habrá también espantos y grandes signos en el cielo.
Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio.
Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.
Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía.
Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.»

COMENTARIO.-

Estamos ya concluyendo el Año Litúrgico y el Año Jubilar de la Misericordía, por eso los textos de la Escritura de este domingo nos invitan a reflexionar sobre las realidades últimas, sobre el fin de la historia y la venida definitiva de Cristo.

Durante mucho tiempo hemos identificado este texto evangélico como lo que puede ocurrir como primicia del fin del mundo. En la historia del cristianismo, el final del mundo ha sido un tema siempre presente. Ser cristiano implicaba creer que nuestra vida va acabar con un juicio de Dios sobre nosotros, y también la existencia del mundo como conjunto: Dios decidiría en algún momento- muy probablemente por sorpresa - el final del mundo, y toda la humanidad sería convocada a juicio.

Pero si durante mucho tiempo hemos identificado este texto como lo que puede ocurrir como primicia del fin del mundo. Hoy debemos de mirarlo desde otro punto de vista. 

En este texto Jesús lo que quiere presentarnos ES QUE EL HOMBRE CUANDO DESTRUYE SU RELACIÓN CON DIOS, ESTA DESTRUYENDO LA RELACION DE LA HUMANIDAD, Y LA RUPTURA DE ESTA RELACION NOS LLEVARA Y NOS ENCAMINARA AL FIN DE LOS TIEMPOS.

Si leemos este texto del evangelio de hoy, sin tener referencia en sus sinópticos en Mt 24, 1-2 y Mc. 13, 1-2; que se escribieron antes. Nos costará trabajo comprender que el templo al que se alude al principio del texto evangélico, es el Templo de Jerusalén. Pues sin tener la referencia de Mateo Y Marcos, podemos entender en Lucas, que el templo del cual habla en este pasaje no es el Templo de Jerusalén, sino que nosotros somos los templos de Jesús, como templo de la vida.

Es importante tener en cuenta que el Templo era el centro de la religión. El judaísmo tenía la firme convicción de que Dios está en el Templo. De ahí que hablar de la destrucción del Templo es hablar de la destrucción de la religión. Por eso, para Jesús la destrucción de la religión, es la destrucción del Dios de ley por el Dios del amor.

Jesús nos enseña, LA BUENA RELACION CON DIOS NO ESTA EN EL TEMPLO, SINO QUE LA BUENA RELACION CON DIOS ESTA CON LOS DEMÁS SERES HUMANOS EN EL MUNDO.

Pero Jesús quiere dejar constancia a sus seguidores, de que el camino a seguir no es fácil, estará lleno de dificultades y luchas.

Los profundos cambios socioculturales y económicos que se están produciendo en nuestros días, nos han de urgir más que nunca a buscar en Jesús la luz y la fuerza que necesitamos para leer y vivir estos tiempos de manera lúcida y responsable.

Es ahora precisamente cuando hemos de reavivar entre nosotros la llamada a ser testigos humildes pero convincentes de Jesús, de su mensaje y de su proyecto.




DIFUNDID EL EVANGELIO. PÁSALO.



En este domingo se celebra también el día de la Iglesia diocesana, bajo el lema “Somos una gran familia CONTIGO”. Esta celebración nos hace tomar conciencia de que formamos parte de una comunidad más amplia que nuestra parroquia y que debemos orar y velar por ella para que toda ella de testimonio de Cristo resucitado ante un mundo con frecuencia hostil al mensaje evangélico.

EL CAMBIO DE ÉPOCA, NOS LLEVA A LA DESHUMANIZACIÓN



Después de una de las campañas más divisivas en la historia de los EEUU, marcada por innumerables escándalos e insultos personales y por una presentación de proyectos políticos por parte de Trump que hacen retroceder las conquistas humanas y sociales siglos atrás. El pasado martes, el pueblo americano libremente eligió a Donald Trump, como presidente de los EEUU. Estado que marca (por el momento) las pautas de funcionamiento de este mundo globalizado.

Pues bien, mucha gente no se da cuenta de que lo más importante, lo que estamos viviendo ahora mismo, no es el cambio de gobierno en los EE.UU., ni el deseado cambio en la economía, ni el anhelado (o temido) cambio de no pocas leyes y costumbres, ni los cambios en la religión y sus gobernantes. Todo eso, por supuesto, se está produciendo. Pero, la raíz de todos los cambios está, en este momento, en la radical transformación que estamos viviendo en nuestra sociedad, en nuestros pensamientos, en nuestros valores, que nos anuncian cada vez más el  nuevo cambio de época en la historia de la humana. Pero el mayor cambio que se está produciendo también en esta sociedad que hemos llamado de la comunicación y de la información es la gran DESHUMANIZACIÓN del ser humano. Por eso anda todo revuelto. Y por eso también, en esta inquietante situación, son muchas (muchísimas) las personas que se hacen (o nos hacemos) incontables preguntas para las que no encontramos respuesta.

A nada más que, realicemos un breve estudio de la economía a lo largo de la historia, podremos observar que estás han sido muy distintas. Sin embargo, en todas esas épocas económicas, la relación del hombre con los bienes materiales, ha sido siempre igual, la de atesora más y más. A esto se le ha denominado codicia
.
Ahora bien, la codicia a la que el ser humano está llegando en esta sociedad de la globalización, es la causa fundamental de la enorme crisis económica que se está padeciendo y que tanto sufrimiento está produciendo, sobre los más pobres. Pues estamos viendo que, en una economía global, los destrozos de la codicia también son globales.

Por eso, en los evangelios podemos aprender que el que tiene centrada su vida en el propio dinero y en el propio capital pervierte su visión de la vida, del mundo y de todo, hasta el extremo de llegar a cegarse sólo en el atesorar y atesorar más. De forma que, una persona así, vive en la plena oscuridad de la vida. No ve, la injusticia en que vivimos y el destrozo humano cargado de dolor y desesperanza que todo ese poder económico de más y más trae consigo.

De ahí la fuerza de la frase de Jesús: “No podéis servir a dos Señores a Dios y al dinero”. La fuerza de esta sentencia evangélica está en que quién centra su vida en el dinero, lo que hace es construir al dinero en amo, al tiempo que él mismo se vende como esclavo a semejante dueño. Así, el codicioso, creyendo que es libre, en realidad es un hombre que perdido su libertad. Y vive a merced de lo que le manden los mercados económicos.

De aquí que desde este punto de vista cristiano urge levantar la voz para proclamar la más amplia de la justicia social, de manera que nos llegue a humanizarnos plenamente, porque en la medida que nos humanicemos estamos en el camino de la construcción del Reino de Dios en la tierra.


.